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Lesiones en el boxeo…. gran discusión!

Este artículo pretende ser una pequeña continuación del anterior, titulado con el mismo nombre. Digo “pequeña continuación” porque mucho hay para hablar y discutir sobre este tema y no soy una especialista en el mismo, solo pretendo recopilar información accesible para todos en un artículo que pueda ser útil para los que amamos esta disciplina.

Ya dejamos en claro, que el boxeo es un deporte que implica contacto físico, y como la palabra misma lo describe, este contacto puede imprimir cierto riesgo corporal.

Como describimos en el artículo anterior, las lesiones son variadas en forma, ubicación, intensidad del daño e incluso también, por cómo nos las ocasionamos (en el momento del combate por nuestro adversario o durante el entrenamiento).

Foto: artesmarcialesgt.wordpress.com

Como resultado del daño que los boxeadores sufrían en los comienzo de este deporte, algunas reglas fueron creadas para evitar o en algunos casos, minimizar, toda aquella lesión que tuviera como fuente, la disciplina misma; así se fueron implementando el uso de vendajes, guantes y guantines, cabezales, protectores pectorales, inguinales y bucales. También se reglamentaron y prohibieron todos aquellos golpes que significaran un riesgo inmediato, como los golpes bajos y los golpes detrás de la cabeza (la nuca).

De esta manera, y con una práctica a consciencia, el boxeo se convirtió con el tiempo, en un deporte que no solo implica cierta destreza, fuerza, potencia y habilidad, sino también una correcta técnica que no sólo tiene como objetivo golpear al adversario sino también protegernos de sus golpes, evitar el contacto de los puños del rival y en el caso que esto sea inminente, cuidar aquellas zonas vulnerables de nuestro cuerpo.

Muchos estudios han demostrado que la mayoría de las lesiones no tienen gran importancia y que son fácilmente curables. Este hecho lleva incluso a la conclusión de que el boxeo no es ni tan peligroso ni tan lesivo como la gente suele pensar.

McCrory menciona en uno de sus artículo publicado en el 2006 que “… la tasa de lesiones calculadas para 1.000 horas de entrenamiento y asaltos competitivos del boxeo resulta menor que las correspondientes a otros deportes  en que se produce contacto físico entre los jugadores, como por ejemplo el fútbol australiano, el rugby profesional y fútbol…”

Para adentrarnos en lo estrictamente médico, comenzaremos con citar algunos porcentajes generales: entre el 27.1% y 93.4% de las lesiones ocurridas durante la práctica del boxeo comprometen la extremidad cefálica. La mayoría son de poca magnitud, las más comunes son las contusiones y las laceraciones.

Foto: drsanchezmejia.com

Foto: drsanchezmejia.com

Un artículo muy interesante, recopila información sobre el tema y agrupa estos resultados de acuerdo a la ocurrencia de las lesiones en tres situaciones diferentes: 1) en un año de entrenamiento con baja participación en combates, 2) en el momento in situ del combate y 3) lesiones a largo plazo.

Para la primera situación, se obtuvieron los siguientes números: se analizó un total de 47 boxeadores, donde el 90 % correspondió a varones, con un promedio de 25 años de edad para los amateurs y 31 años para los profesionales. El tiempo total invertido en todas las actividades vinculadas con el boxeo fue de 10.721 horas en un plazo de doce meses. En este tiempo, se registraron 21 lesiones en 17 boxeadores, de las cuales el 70% ocurrió en la cabeza y el 19% en las cejas y la nariz. Además se produjeron laceraciones en un 29% y fracturas en un 19%. La causa de todas estas lesiones fue traumática, por golpeo del rival; 12 lesiones ocurrieron en combates (un 58% de las lesiones totales) y de estas 12 lesiones, el 90% también se dio en la cabeza.

Este estudio refuerza el hecho de que la mayoría de las lesiones son más frecuentes en combates que en entrenamientos. Teniendo en cuenta que un boxeador, sobre todo si es profesional, tiene tres o cuatro peleas en el año, el riesgo de sufrir lesiones sería bastante baja; pero no nos olvidemos que siendo profesional, no existen todos los instrumentos de prevención que se usan regularmente en sesiones de sparrings o en combates amateurs, por lo que la lesión, aunque menos frecuente, puede ser más intensa y riesgosa.

Para el caso del punto dos, lesiones en el combate, los números aumentan.  La muestra citada en el artículo se compone de un total de 47.502 pacientes, ingresados por lesiones pugilísticas durante un combate (tratados en departamentos médicos de USA entre el 2000 y el 2005). Aquí podemos citar los artículos de Bledsoe y colaboradores (publicados en el 2005 y 2006). Los resultados se resumen en las siguientes tablas:

Tabla 1

Tabla 2

Aunque no resulta nada agradable, también debemos citar que de acuerdo con la Asociación Médica Británica, 361 boxeadores han muerto en el ring desde 1945.  Entre los años 1985 y 1993, 6 de las 18 muertes ocurridas han sido boxeadores amateurs. El 64% están asociados con un knockout y el 15% con knockout técnico. También se conoce que un gran porcentaje de las muertes ocurre en categorías de bajo peso. La muerte se ha dado, en un 61% de las veces en el ring, en un 17% en el cuarto de reposo y en un 22% fuera del área (pero como resultado del combate mismo). Una medida preventiva a estos números alarmantes, fue la de disminuir la cantidad de rounds (actualmente el tope es 12 asaltos, antes era de 15).  Esto se puso en práctica en 1983 lo que ocasionó una clara disminución de las cifras de fallecidos. Esto significa que menos rounds supone una menor exposición a los golpes y menos traumatismos, en sumatoria a que actualmente los boxeadores ya no realizan tantos combates en su carrera y que sus carreras de hecho, ya no son tan extensas.

Foto: azteca.com.gt

Foto: azteca.com.gt

Otro dato, no menos importante que los anteriores, es que la posibilidad de lesión es mucho mayor en los hombres que en las mujeres, por cada 100 rounds. La causa de esto es, seguramente, la menor fuerza e impacto de las mujeres en el golpe mismo.

Por último, analizamos el punto más controversial: lesiones a largo plazo. Claro está que es el más difícil de abordar. En la primer parte de mi artículo ya se cita que el continuo golpeo, sin protección, causa deterioros en lo cognitivo y neurológico y que otros síntomas claros de daños en el cerebro, como los dolores de cabeza, olvido, problemas de audición, temblor de las manos, visión doble, vértigo, mareos y náuseas y dificultades para caminar pueden darse luego del combate y solo durar períodos cortos de tiempo, pero que en casos más severos, acompañan al boxeador de por vida.

Un caso particular, el parkinson en el campeón mundial Mohamed Ali, abrió el debate y generó preocupación. Por decirlo de otra manera se mediatizó el problema y se hizo eco de miles de personas. De hecho, la diversidad de opiniones surgidas a través de este tema es infinita y la diversidad de temáticas y ángulos desde los cuales se generan dichas opiniones, es aún mayor. Los intereses particulares también suelen tomar gran protagonismo a la hora de opinar.

Mohamed Ali

Sumando resultados de estudios previos, podemos hacer referencia a un artículo de Corsellis y colaboradores que data de 1973 y en el cual se cita que de 15 boxeadores profesionales, 11 de ellos (73 %) presentaban deterioros en la cavidad septum lucidum o pellucidum (cavidad cerebral) y daños en la región septal del cerebro (para poder comparar, en el resto de la población, esto solo ocurre en un 6 %). Se cree que la causa de estos traumatismos, era el continuo golpeo.

En contrapartida, un estudio aún más reciente, analiza resonancias magnéticas de 50 boxeadores amateurs suecos; aquí no encontraron diferencias significativas en comparación con 25 jugadores de futbol y 25 atletas de otras disciplinas. Para este caso, ninguno de los boxeadores presentaba traumatismos crónicos encefalopáticos.

Foto: bvs.sld.cu

Foto: bvs.sld.cu

Otro estudio, en el cuál se utilizaron un total de 74 boxeadores, informa que encontraron lesiones oculares en un 66 % incluyendo desgarros retinianos, anormalidades del ángulo del ojo, cataratas patológicas, lesiones maculares, entre otras. A esto podemos sumarle, lesiones y cortes en los párpados, desprendimientos del vítreo, opacidades en el cristalino…no hace falta destacar que todas estas lesiones ocasionan faltas y problemas visuales, algunos de por vida.

Otro estudio (Enzanauer y colaboradores, 1989) utilizó 400 boxeadores como muestra, entre los años 1980 y 1985. Particularmente se enfocó en las lesiones crónicas de cuello y columna, llegando al resultado que solamente un 7% padeció de este tipo de traumatismo. Como puede verse, una lesión muy poco común.

Ciertos escritores, como Jouvencel, son mucho más dramáticos y tajantes a la hora de describir el boxeo y sobre todo a la hora de considerarlo un deporte; las lesiones, claro está, son uno de sus principales argumentos. En uno de sus escritos del 2002, titulado “Lesiones en el Boxeo: Aspectos éticos, clínicos y jurídicos” argumenta: “Deporte supone pasatiempo, recreación, diversión. Batirse a puñetazos -eso es el boxeo- no llena estos fines. Entonces, con tales premisas, el boxeo no es un deporte, dejando al margen que para practicarlo con eficacia se requiera seguir una preparación física específica, que, no se puede negar, ha de ser excelente, en la que la actividad deportiva es indispensable”

Ahora bien… definir el boxeo como “batirse a puñetazos”… claramente, algo falta en dicha definición.

Foto: deportes.terra.com

Foto: deportes.terra.com

En su escrito, dice también que: “Llegan noticias de que el boxeo esta medio muerto, esta k.o. probablemente definitivo. Si así es, estas líneas no quieren prolongar la agonía de tan bárbaro y peligroso espectáculo, sino, antes bien, su más breve desaparición. Sólo la brutal cobardía de unos lo pueden consentir. Sólo las mentes equivocadas o enfermas, de otros, lo pueden defender. Y quizá por que la única manera de colmar el vacío de su ociosidad, o de liberar la violencia que anidan, sea asistiendo a éstas y otras exhibiciones no menos nauseabundas”

Claramente, algo sigue faltando…. Quizá un poco de información de la propia disciplina? Mucha es la información que podemos recopilar del 2002 en cuanto a competiciones se refiere, para refutar su idea de que “el boxeo esta medio muerto”; pero aquí no vale la pena.

Con respecto a las lesiones también cita: “Clínicamente, fuera de todo prejuicio ideológico, influencia cultural, social o ideológica, en una atención estrictamente científica, el boxeo es lesivo, y lo es en grado sumo en un alto porcentaje”, algo innegable, por cierto y de público conocimiento. En opinión personal, les recomiendo la lectura del artículo, es importante leer y escuchar todas las campanas para poder formar una opinión sólida; aunque, ciertamente, no estoy segura si el lector quiera arriesgarse con el consejo de una “mente equivocada o enferma” que, a vivas voces, defiende la disciplina en cuestión.

Más allá de todo lo expuesto, no existen aún pruebas concluyentes en la literatura científica sobre los factores de riesgo asociados con las lesiones de los boxeadores, tanto profesionales como amateurs. Uno de los puntos más débiles de la investigación es la naturaleza retrospectiva de la mayoría de los estudios y al hecho de que se han llevado a cabo en más boxeadores retirados que en activos. Algunos incluso, han sido calificados de no fiables y descartados sus resultados.

Para no aburrir, concluyo mi artículo con la misma frase que en el artículo anterior: usar siempre la protección adecuada; es importante practicar el boxeo a consciencia, que el objetivo no se convierta en “lastimar al otro”. Estas acciones son las que desmerecen y ensucian el boxeo. Muchos luchan a diario para que esto no suceda. Sumémonos a éstos últimos!

Categories: Boxing, lesiones en boxeo

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